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Segovia
Escrito por Pascual Hernández / Fotos: Viajeroshoy.com    PDF Imprimir E-mail

Segovia, un día de paseo y gastronomía

En 1985 la UNESCO incluyó a la `antigua ciudad de Segovia y su acueducto romano´ en la lista de Ciudades Patrimonio. Celtas, romanos, árabes, judíos y cristianos han vivido en su suelo a lo largo de los siglos. También reyes. Hoy día es un encantador destino turístico y gastronómico cercano a Madrid


Segovia-Acueducto_1Llego a Segovia un día soleado y cálido del mes de diciembre -está claro que no hay que hacer mucho caso de los tópicos climatológicos- perfecto para pasear por sus calles y visitar los bellos monumentos de su casco histórico. Debo confesar que también me ha traído hasta aquí el deseo glotón de probar su célebre cochinillo asado in situ. Sus restaurantes y mesones son célebres. Con razón, como comprobaré más adelante. He venido en coche desde Madrid, apenas una hora de viaje atravesando el túnel de Guadarrama, aunque también podía haberlo hecho en la mitad de ese tiempo en el tren de alta velocidad (AVE). Dejo el automóvil en el parking subterráneo que hay junto al mismísimo Acueducto y me dispongo a echar el primer vistazo a esta impresionante obra de ingeniería romana. Impresiona dos mil años después de que fuera construido para llevar el agua de la sierra de Guadarrama hasta la ciudad. Y más aún cuando me cuentan que los 166 arcos de piedra granítica grisácea proceden de la misma sierra que el agua y que los arcos están constituídos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa al utilizar un ingenioso sistema de equilibrio de fuerzas. Experimento toda su grandiosidad al situarme bajo su estructura en la Plaza del Azoguejo, justo donde alcanza su máxima altura de 29 metros, de los 818 de longitud. Resulta evidente que los romanos no viajaron a la Luna porque nunca sintieron la necesidad de hacerlo. El Acueducto, que prestó servicio hasta fechas recientes, es un perfecto ejemplo de armonía, belleza y utilidad.

Casco histórico

 Catedral de Segovia_2El casco histórico de Segovia es pequeño y puede recorrerse tranquilamente en unas tres horas. Regreso hacia la Plaza de la Artillería y busco la cuesta de la calle de San Juan en la entrada Este de la formidable muralla de tres kilómetros que envuelve la ciudad vieja. Inicio la visita al recinto amurallado y al esplendoroso pasado segoviano, atravesando mansiones castellanas señoriales como la Casa de las Cadenas (s.XIII-XV) y la de los Marqueses de Lozoya (s.XIII-XV). Junto a ellas, en la Plaza del Conde de Cheste, se sitúan los palacios de Quintanar (s.XV), de La Floresta de Trifontane (s.XVII), del Conde de Cheste (s.XV), de Uceda-Peralta (s.XVI y actual sede de la Diputación Provincial) y, detrás de éste último, en la pequeña Plaza de Colmenares, encuentro la iglesia de San Juan de los Caballeros (siglos XI-XIII) donde se haya el Museo Zuloaga (ver museos). El maestro la adquirió en estado ruinoso para instalar en ella su taller y recuperarla del abandono. Al sur quedan la pequeña iglesia románica de San Sebastián (s. XII-XIII) de una sola nave, y la iglesia y convento de la Compañía de Jesús (s.XVI y actual obispado y seminario).
Plaza Mayor Segovia_3Avanzo por las calles estrechas y empedradas, entre más casas señoriales, hasta el Museo de Arte Contmporáneo Esteban Vicente (ver museos). Atravieso la Plaza de los Huertos y Plaza de la Rubia en busca de la hermosa Plaza Mayor, para encontrarme con sus tradicionales soportales castellanos, edificios con balconadas y el Teatro Juan Bravo (dedicado al comunero que junto a Padilla y Maldonado emprendieran la fallida aventura reivindicativa de la Guerra de las Comunidades). En el centro de la plaza, el pequeño templete de la música que amenizaba las horas de ocio de los segovianos, parejas que pasean a sus hijos en esta espléndida y otoñal mañana de sábado, transeuntes que buscan el dulzor de la confitería El Alcázar y pintores que tratar de reflejar en su lienzo la grandiosa Catedral, que emerge desde el suelo buscando el cielo azul infinito segoviano, mientras los pájaros sobrevuelan sus contrafuertes, cúpula y pináculos góticos. Es mediodía. Una hora perfecta para visitarla aprovechando la luz que atraviesa las hermosas vidrieras del siglo XVI. Por su cronología (1525-1768) es conocida como la última catedral gótica, pero su luminosidad y volúmenes la acercan a la estética renacentista. Fue construída para sustituir a la antigua catedral románica que se encontraba en los actuales jardines del Alcázar y que sufrió numerosos desperfectos en 1521 durante la Gerra de las Comunidades. Para ahorrar gastos, varios elementos de la antigua catedral como el Claustro, el Coro o la Pila Baustismal se trasladaron, piedra a piedra, a la nueva, que se levantó con las generosas donaciones del pueblo segoviano. Con planos del gran arquitecto Juan Gil de Hontañón se levantó una planta de tres naves con crucero, ábside semicircular en la cabecera, girola y 18 capillas dentro de las cuales alberga magníficas obras artísticas de maestros de la época.

Cristo Yacente Catedral Segovia_4Destacan el espectacular retablo del Santo Entierro de Juan de Juani (1571) en la Capilla de la Piedad; el bellísimo tríptico del Descendimiento obra del pintor flamenco Ambrosio Benson (s. XVI); el magnífico Cristo Yacente (s.XVII) de Gregorio Fernández guardado en una vitrina de la Capilla del Descendimiento; la portada de la antigua catedral obra de Juan Guas de la capilla del Cristo del Consuelo, así como el Claustro (s.XV) también obra de Juan Guas; la sillería del Coro gótico (s.XV) con sus dos grandes órganos barrocos del siglo XVIII construídos por los organeros Chavarría y el retablo del Altar Mayor obra de Sabatini (s. XVIII). Religión y arte. El Archivo catedralicio conserva más de 500 incunables, entre ellos el primer libro impreso en España: el Sinodal de Aguilafuente de 1472. Abandono este bello templo celestial de la paz y la oración para dirigir mis pasos, calle abajo del Marqués del Arco, en busca del más terrenal, militar, e igualmente magnífico, Alcázar. Ese donde se cuenta que Alfonso X el Sabio estudiaba las estrellas, sirvió de residencia a reyes y guarda una ensoñadora forma de buque enclavado en un altozano desde donde se divisa la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, el convento de las Carmelitas Descalzas, el Santuario de la Fuencisla, la iglesia de la Vera Cruz y, más a lo lejos, las canteras de donde se extrajo la piedra para construir la Catedral. Campos de Castilla, paisajes magistralmente descritos por el inmortal poeta Antonio Machado, quien paseó por sus calles de adoquines y piedras e impartió clases en el instituto de la ciudad. Aún hoy se conserva como museo la modesta casa que habitó, muy cerca del Alcázar, donde un pequeño busto suyo preside el patio sin limoneros pero pleno de recuerdos.

Muy cerca, siguiendo la misma calle de los Desamparados hacia abajo, hallamos la hermosa iglesia románica de San Esteban (s.XII), en la plaza del mismo nombre, con una magnífica galería porticada con 10 arcos de medio punto y una espectacular torre cuadrada de más de 50 metros de altitud. La austeridad, sencillez y belleza del románico dejó sus hermosas huellas por todo el casco histórico segoviano.

El Alcázar

Segovia_Alcázar_5Ya en la amplia Plaza de la Reina Victoria Eugenia contemplo la espléndida estampa de la fachada de entrada del Alcázar, presidida por la gran torre de Juan II en el centro y con los bellos torreones circulares a ambos lados y atrás, coronados por conos de pizarra que recuerdan a castillos medievales centroeuropeos. Saco la entrada (6 euros: 4 para visitar el palacio y dos para subir a la torre de Juan II) y cruzo el puente levadizo sobre un imponente tajo. La fortaleza se levanta sobre un lugar estratégico que ya fue habitado en época celta. El testimonio más antiguo que acredita la presencia del Alcázar data del siglo XII, poco después de la reconquista de la ciudad por Alfonso VI. En la Edad Media se convirtió en una de las residencias preferidas de los reyes castellanos e incluso de él salió Isabel la Católica el 13 de diciembre de 1474 para ser proclamada Reina de Castilla en la Plaza Mayor de Segovia. Felipe II también celebró en sus salones la boda con su cuarta esposa, Ana de Austria. Años después, cuando la Corte pasó a establecerse en Madrid, el Alcázar perdió notoriedad y pasó a convertirse en prisión durante más de dos siglos. En sus frías celdas pasó un tiempo el noble Don Alvaro de Luna tras caer en desgracia. Ya en 1862 fue pasto de un gran incendio que dañó techos y estructura que no terminaron de ser restaurados hasta 30 años más tarde en tiempos de Alfonso XIII, quien lo entregó al Ministeio de la Guerra para ser utilizado exclusivamente por el Cuerpo de Artillería.
Alcázar de Segovia_6El Palacio dispone de tres patios (Patio de Armas, Patio del Reloj y Patio del Pozo) y 9 magníficas estancias entre las que destacan la Sala del Trono (se encuentran los tronos bajo dosel con el blasón de los Reyes Católicos y su divisa `Tanto Monta´ y los retratos de ambos firmados por Madrazo, el de Isabel, y Montañés, el de Fernando, así como hermosas vidrieras que se suceden en varias de las salas), la Sala de la Galera (su artesonado tiene la forma de un casco de barco invertido, un bello friso mudéjar, vidrieras que representan a Enrique III y su familia, y en un muro está pintada la proclamación de Isabel la Católica como Reina), la Sala de Reyes (fue la más importante del edificio y  en el friso están representados los reyes de Asturias, Castilla y León, mientras que desde sus ventanales se ve una magnífica vista del pueblo de Zamarramala y de El Monasterio de El Parral).

Alcázar-Sala de Armas-Segovia_7También merece una visita la Sala de Armas, situada bajo la Torre del Homenaje, que expone una curiosa colección de espadas, cañones, armaduras, escudos, lanzas, insignias... y una ballesta de caza del siglo XVI que pudiera haber pertenecido a Carlos V. Curioseo también por el Museo del Real Colegio de Artillería donde se expone todo tipo de artilugios y armamento militar medieval y posterior, hasta afrontar la gran prueba: subir a la Torre de Juan II. 152 escalones empinados que me dejan si resuello al alcanzar el último peldaño y salir por fin a la terraza desde donde se contemplan unas maravillosas panorámicas del casco antiguo y de los alrededores de la ciudad. Merece la pena, pero abstener personas con problemas cardíacos. Las doce torrecillas desu parte superior son obra de Juan Guas. Bajo de la torre y me tomo un breve descanso. Aún me espera el cercano barrio de la Judería antes de hacer un alto para degustar el soñado cochinillo asado.

La Judería

Vista aérea de Segovia_8Continuo mi camino pegado a la muralla en busca de la Judería. La aljama segoviana fue una de las más prósperas de España. Los judíos se establecieron en Segovia a finales del siglo XI, años después de la conquista de la ciudad a los árabes y la posterior repoblación con castellanos y norteños. Durante los siglos XIII y XIV convivieron por toda la ciudad junto a los cristianos, hasta que en el año 1412 mediante la Pragmática de Catalina de Lancaster se les obligó a
agruparse entre la Almuzara y un tramo de muralla entre la Puerta de San Andrés y el antiguo matadero. En 1480 este confinamiento se redujo aún más, prácticamente alrededor de la Sinagoga Mayor, hasta que 12 años más tarde fueron expulsados definitivamente de toda España por los Reyes Católicos. Pese a los siglos transcurridos, el barrio conserva sus viejos trazados de calles estrechas y casas con fachadas de mampostería, madera y ladrillo decoradas con esgrafiado (técnica de grabado consistente en hacer incisiones sobre la pared) que se levantan sobre dos o tres plantas y tienen un pequeño jardín o corral en su interior.

Segovia_9.Judería ViejaPasear hoy por la Judería Vieja, Judería Nueva, calle de Santa Ana, calle del Socorro o atravesar la Puerta de San Andrés es como viajar a la Edad Media, dado su buen estado de conservación y el respeto a la arquitectura de la época. Eso sí, donde antes se encontraba la antigua Carnicería judía, junto a la muralla y a los puntos de desague que facilitaban la evacuación de la sangre y de los despojos de los animales, hoy se levanta el Museo de Segovia (ver museos) que reune dos primitivos verracos celtibéticos, mosaicos romanos, esmaltes visigodos, tablas de pintores flamencos, vidrios de la Granja y grabados de Durero y Rembrandt, entre otras muchas joyas artísticas y culturales. Espléndida es también la Puerta de San Andrés, donde se encuentra el espacio informativo de la muralla y que en la antiguedad cerraba la muralla y se comunicaba a través del puente de la Estrella con el cementerio judío.

Segovia_10.jUDERIASigo mis pasos admirando cada esquina y plazoleta que se abren en un inagotable zizzag y de manera laberíntica, hasta encontrarme con la parte posterior de la Catedral (calles de Martínez Campos, Barrionuevo y de la Judería Vieja, en esta última paso por la casa de Andrés Laguna, que hoy es un sobresaliente Centro Didáctico de la Judería, donde podemos descubrir los usos y costumbres tradicionalesdel pueblo hebreo). Voy en busca de la antigua Sinagoga Mayor, actualmente iglesia del Corpus Chisti. Bellísimo templo del siglo XIV cuya forma y decoración me recuerdan la recientemente visitada Sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo. Fue Sinagoga Mayor hasta 1410 y la mayor de las cinco con las que contó la ciudad. Su estructura es la de una sala hipóstila dividida en tres naves separadas por bellos arcos de herradura y pilares octogonales con capiteles decorados con piñas y roleos. En los laterales de la parte superior se levanta una recogida galería corrida compuesta por arcos de herradura. Hoy día es convento de las monjas Clarisas.

Iglesia de San Martín Segovia_11.Finalmente mis pasos alcanzan la comercial y moderna calle de Juan Bravo para pasar frente a la Cárcel Real, la hermosa iglesia románica de San Martín (s. XII), con sus tres naves y amplia portada, y la escultura que la ciudad dedicó a Juan Bravo. Aunque los asadores se esparcen por toda la ciudad, a partir de aquí se encuentra la mayor concentración, especialmente en la calle Cervantes, tras haber superado la Casa de los Picos.

Segovia_12.Casa de los PicosRepletos de parroquianos y turistas (son ya las dos y media de la tarde) opto por el excelente Asador Duque (ver restaurantes), aunque el abanico de posibilidades en Segovia es extenso y de gran calidad. En Segovia los cochinillos son criados con mimo en granjas específicas para ellos. El peso del cochinillo debe ser de alrededor de 4 kg mientras que su edad nunca debe exceder las tres semanas. La forma más popular y tradicional de hacerlo en asándolo en un horno de leña donde se coloca al animal de espaldas y se le abre el espinazo de un lado a otro. Luego se coloca en una cazuela de barro con agua y manteca y se mete al horno. Tras tres horas de cocción el cochinillo está listo para ser servido. En Segovia es costumbre romper el asado con un plato en vez de con cuchillo como muestra de su ternura. Listo para ser degustado. Grandioso el cochinillo asado que acompaño con una refrescante cerveza fría para reponer líquidos y fuerzas a una mañana hermosa pero ajetreada.

Segovia_13.San MillánDespués de un buen festín y un buen café, lo que apetece es una buena siesta, pero he venido a pasar el día y no a disfrutar una historia de las Mil y una Noches. Desperezo la modorra y sigo mi camino andante en busca de la céntrica avenida comercial de Fernández Ledreda, donde aún me esperan dos espléndidas iglesias románicas por descubrir, la iglesia de San Clemente (s.XII-XIII) y la arrebatadota iglesia de San Millán (s.XI-XIII), de tres naves y una espectacular torre mozárabe (s.X), así como sendos atrios a ambos lados. Definitivamente, el románico se enamoró de esta ciudad. Junto a esta se encunetra el Palacio de Ayala Berganza (s.XV-XVI), antigua casa señorial convertida en Hospedería. Retomo mis pasos en busca de una nueva panorámica del Acueducto, fascinante desde todos los ángulos, y me digo a mí mismo y para quien desee oirme que Segovia merece, al menos, un día y un cochinillo asado. Palabra.

Acueducto de Segovia_14

 

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